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La fiscalía que trabaja como una organización moderna

La fiscalía que trabaja como una organización moderna

Entrevista con German Garavano.
El fiscal general de la ciudad de Buenos Aires utiliza las herramientas 2.0 y no descansa durante la feria judicial.
Por Paula Urien | LA NACIONLa Justicia argentina, en general, sigue manteniendo una estructura de hace más de 200 años. Con expedientes que se apilan en los escritorios y que además se cosen a mano, edictos publicados en los diarios con textos que podrían ser de 1860 y algunas reglamentaciones de la época de la colonia, tiene un contraste bastante notorio con lo que es hoy una organización moderna.Esta brecha es la que se propuso minimizar Germán Garavano, el joven fiscal general de la ciudad de Buenos Aires. Con 39 años y un currículum extenso, los fiscales que trabajan con él tienen su laptop con Wi-Fi proporcionada por el entidad, y un teléfono con acceso a Internet y a los mails. En la fiscalía, se reciben y tramitan denuncias por correo electrónico, donde se pueden agregar fotos o videos. Su call center, el 0800-33-FISCAL, atiende todos los días las 24 horas, y recibió en lo que va del año más de 10.000 llamadas.La sede central, en la calle Bartolomé Mitre 1735, es un edificio moderno, con una identidad propia. Tiene muebles contemporáneos, computadoras con pantalla plana. Todos los balances se publican en Internet y además "somos el único organismo de la ciudad que cumple con la ley 1502 que establece un cupo del 5% en la incorporación de personas con discapacidad", explica el fiscal general.También se ven políticas activas de recursos humanos. Por ejemplo, una sala de reuniones donde, al momento de la entrevista, se estaba dando una charla sobre temas relacionados con las competencias. "Te juro que no está armado", dice antes de empezar la entrevista.Hace dos años cambió el código procesal de la Capital Federal, y estableció que determinadas denuncias se tienen que hacer en la fiscalía y no en la comisaría. "Tomamos principalmente denuncias de contravenciones, ruidos molestos, interrupciones de tránsito, hostigamiento, cuidacoches, venta ambulante, conductas discriminatorias en materia contravencional. En materia penal, daños, usurpaciones, amenazas, incumplimiento a los deberes de aisitencia familiar, omisiones de auxilio, controles de alcoholemia, cruce de barreras bajas, entre otros", afirma Garavano.– ¿Cuál es el rol de los fiscales y de los jueces hoy?–Los fiscales y los jueces son funcionarios muy costosos para el Estado en términos de preparación. En general, en el sistema tradicional de justicia terminan siendo el cuello de botella del sistema. Hay que despejarlos de cuestiones burocráticas y administrativas que los hacen perder el tiempo y estar lejos de la gente. Nosotros pasamos en dos años de tener 30.000 causas, a más de 52.000. Con el nuevo sistema de organización, el 70% de las denuncias se resuelve a través de mediaciones u otras instancias. El 30% restante de las causas, aquellas más conflictivas, llegan a la oficina móvil de los fiscales, que tienen un flujo permanente de 200 causas graves en trámite. Estamos resolviendo causas en una semana, mediaciones en 15 días.–De ayer a hoy, ¿cómo fue la evolución de la Justicia?–Nuestra Justicia se organiza en base a reglamentaciones de la época colonial Básicamente, una partida de Alfonso X "el Sabio" organizó los tribunales y los juzgados. Se modificaron leyes penales, comerciales, etc., pero la estructura nunca cambió y esto se repite en la Argentina y en América latina. Tengo un expediente de 1835 y otro de 1860, y cuando uno los lee son iguales a los de hoy. Incluso los edictos que se publican en los diarios no cambian ni una coma de un edicto publicado en 1860.–Y no puede quedarse sólo en el pasado...–La Justicia tiene que tener una tradición, una imagen y una prestancia que dé confianza y seguridad como institución. Pero, por otro lado, la gente reclama cada vez más el poder ejercer sus derechos. Aunque todavía se denuncia 1 de cada 4 delitos, hay más conflictos. Cada año crecen alrededor de 15% la cantidad de procesos judiciales, con conflictos más complejos y organizaciones criminales más difíciles de investigar. Y la cantidad de expedientes crece. La Argentina pasó de tener 2 millones de expedientes nuevos por año, hace 10 años, a más de 4 millones de expedientes nuevos por año.–¿Cómo se organiza esto?– Además del aumento en la carga de trabajo, un problema grave es que accede a la Justicia la gente que sobreactúa determinados problemas y no los que están en situación más vulnerable. Para intentar subsanar esto, además del call center y la posibilidad de denunciar por mail, instalamos oficinas en los barrios con un horario extendido, de 9 a 20. Además, tenemos una unidad móvil en Villa Soldati. También, para que la fiscalía no cierre sus puertas, suprimimos la feria judicial. No puede ser que las causas se paren por un mes.– ¿Qué incentivos existen para las personas que trabajan en esta fiscalía?– Tenemos un sistema de capacitación que incluye financiar gastoa para asistir a congresos nacionales o internacionales. Por ejemplo hace pocoun grupo de fiscales vijó a Chile para ver su nuevo sistema de fiscalías. Además tenemos convenios con la UBA, el ITBA, UTN, e IDEA, entre otras entidades que aportan su expertise en determinados temas. Además los sueldos son bastante altos. Partes de una base de $3000 pesos neto y los fiscales llegan a superar los $ 10.000– ¿Qué posibilidades laborales hay en esta entidad?– Por ahora no muchas, pero pronto tendremos nuestra nueva página Web, www.fiscalia.juzbaires.gov.ar, que tendrá un link que dice sumate, donde se podrá cargar el CV.EL PERSONAJE
GERMAN GARAVANO
FISCAL GENERAL DE CAPITAL FEDERAL
Profesión : abogado
Edad : 39 años
Estado civil : casado, tres hijos
Estudió en la Universidad Católica Argentina y se graduó en 1994. Hoy tiene un CV abreviado, de una carilla, y otro con 43 hojas de Word. Ingresó a la Justicia a los 18 años en el fuero federal penal y pasó por todos los cargos de la carrera judicial. Está casado con Carolina Gardiner y tiene tres hijos varones.Fuente: Revista La Nación | Domingo 22 de noviembre de 2009.

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